La bodega de Quesos Feijoo situada a 500 metros sobre el nivel del mar en el sur de la provincia de Ourense encierra los tesoros mejor guardados de esta longeva quesería. Con una humedad y temperatura adecuadas, sobre madera de Haya descansan dos variedades de queso: Ibérico (mezcla de leches vacuna, caprina y ovina) y puro de Cabra. 1949, submarca de Quesos Feijoo, amplía así a diez variedades de queso.

Afinar queso no es tarea fácil, ni tampoco rápida. Un proceso de cuidado exhaustivo y de mimo desmedido es la parte cualitativa del trabajo que realiza Julio A. Feijoo, hijo de la actual gerente, Manuela Feijoo y quinta generación de la quesería. Estos quesos, que presentan corteza natural, son elaborados con precisión para que permitan el crecimiento de dos tipos de mohos según convenga: Geotrichum Candidum y Penicillium Roqueforti.Estos mohos deben ser controlados desde su aparición para que su desarrollo sea idóneo.

Si a eso añadimos el cepillado periódico y el volteo de los quesos prácticamente diario, nos encontramos con piezas únicas y diferentes. Un proceso artesanal que requiere mano izquierda, mucho ojo y una buena dosis de prospectiva, dado que la climatología gallega no es estable.

Quesos Feijoo ha decidido presentar estas referencias en el Salón Internacional de Turismo Gastronómico Xantar el día 31 de enero. La historia completa de la quesería se puede encontrar en https://www.quesosfeijoo.com/es/historia/.

 

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